Black Out- dopelgänger. Dirección y coreografía: Jordi Cortés. Intérpretes: Mercedes Recacha, Maxime Iannarelli, Raül Perales y María José Moya “La Jose”. Texto: Miguel Orbaneja Gil de Biedma. Ayudante de dirección: Glòria José. Música y espacio sonoro: Jesus Díaz – Gabriel Fletcher. Diseño Espacio y Luces: Llorenç Parra. Vídeo Creación: Denise Castro. Producción y Management: ALTA REALITAT.


Para el coreógrafo Jordi Cortés las infinitas posibilidades y limitaciones del cuerpo humano configuran un material precioso para transformarlo en danza, en teatro, en un viaje hacia el interior del alma humana. En Black Out-Doppelgänger, Cortés redunda en su búsqueda de lo que pueden decir los cuerpos cuando viven una dificultad y se interroga sobre el poder de la imagen y sobre su contrario, que es la sombra. El espectáculo se ha creado en residencia en L’Estruch de Sabadell y también se estrena aquí el próximo sábado 11 de diciembre en una única función.

Cortés
es un gran coreógrafo y, junto a todo el equipo de la compañía, conducen la nave de Alta Realitat hacia espacios creativos que pocos se atreven a pisar. Con su anterior montaje, titulado V.I.T.R.I.O.L., Cortés tuvo el atrevimiento de incorporar en su elenco a personas discapacitadas. Ahora, las luces y sombras de Black Out… tampoco existirían sin ellas.

“Mezclar diferentes elementos para llegar a la esencia”, es lo que pretende Cortés. V.I.T.R.I.O.L. proponía un espectáculo singular entorno a la belleza y reflexionaba sobre el cuerpo humano y la imperfección, la fealdad, el dolor… Black Out-Doppelgänger sigue la estela del anterior, pero busca la sombra del cuerpo, trabaja sobre la luz que desprendemos los humanos, se cuestiona la dualidad y las imágenes de los interiores y exteriores que todos nos fabricamos y se adentra en la idealización. Cortés construye sus espectáculos sobre la marcha, sabiendo cuál es el objetivo de la pieza, pero haciendo que el camino dé las respuestas definitivas.

En V.I.T.R.I.O.L., la integridad de la carne era vista como un objeto hecho de músculos, vísceras, nervios, estímulos, cerebro y consciencia propia. En BLACK OUT, el objeto pasa del mundo interior que conoce en un mundo exterior que desconoce y que interpreta ya sea como a luz o como en la sombra, como una imagen o un objeto. Si antes era la proximidad entre los objetos diferentes la que permitía interactuar, esta vez el objeto de estudio de los textos será justo la distancia entre ellos.

Una de las bases de este proyecto innovador es la interacción del público. Mediante las tecnologías 2.0 la interacción llegará hasta las casas de los usuarios. Juntando el live streaming con las redes sociales se consigue llevar el teatro dentro de las casas de los usuarios y no sólo esto, también la interacción con la obra.

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